12 nov 2012
Te moviste
del corazón al pulmón.
En el corazón eras inmanejable
me creciste dentro sin sentido
y cuando me animé a hacer espacio para ti,
te marchaste,
desordenándose todo en mi interior.
Te moviste del corazón al pulmón,
yo creo que fue aquel día
que te aspiré profundamente,
porque sentí que era vital respirarte,
dejarte transitar por mi cuerpo,
permitirte hervirme la sangre.
Era tan vital respirarte,
retenerte al menos,
por un brevísimo instante
y cómo el aire en mis pulmones,
también exhalarte,
sentir cómo vas dejando
cada rincón compartido,
ya todo deseo consumido.
Te moviste del corazón al pulmón,
te respire con gozo,
como aire refrescante,
revitalizante,
te dejé ir, no muy conforme,
pero sentí vital, también,
exhalarte.

1 comentario:
Qué difícil, querida Cuentista, acetar que a veces hay que dejar ir hay que exhalar. Uno casi siempre prefiere inhalar, retener.
Un abrazo
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