jueves, 24 de septiembre de 2026

NO MOLESTAR


12 nov 2012
CMS con su anillo gigante
en la mano izquierda (¿casado?),
me sonrió desde la mesa
que estaba en mi campo de visión,
así que era inevitable mirarlo.
Pero no tenía que corresponderle ¿Cierto?

Decidí ignorar a cualquier
“sonrisitas” que se apareciera
de nuevo por aquí,
al menos por un tiempo.

Alto, delgado, curioso,
se acercó y preguntó
cualquier bobada,
no pude más que saludar
y sonreír también.
Parece no importarle
el letrero de “no molestar”
en mi frente.

Toma mi mano
y agua tibia recorre mi brazo,
me suelto antes de sentirme invadida,
lo miro a los ojos sospechando,
me mira como si nada extraño hubiera sucedido
pero me guiña el ojo,
como si hubiera hecho alguna travesura.

Acerca su rostro al mío,
para decirme casi en mi nariz
Ahorita nos vemos…
No atino a articular palabras ni gestos.

Tal vez ni a mi misma
me interesa mantener
la actitud de
“¡Ash! ¡Odio a los pitufos!”
Sobre todo si hay una buena
razón para abortar la misión.

Mercado de Nostalgia

12 nov 2012

Es mi nostalgia infinita …la que hace que mi corazón se estremezca de alegría! Dice Jens August Schade. Escuché en el radio cifras bastante elevadas correspondientes al consumo del llamado “mercado de nostalgia”. Es todo aquello que no queremos olvidar y nos liga sin dudar a un buen recuerdo ya sea un sabor, un aroma o la simple imagen. Ya sé que ellos hablan de productos comerciales, pero no pude evitar pensar en otras cosas deliciosas imposibles de olvidar…

Si en el mercado de nostalgias,
estuviera tu boca disponible,
seguro me compraría
una buena dotación
para tolerar el otoño
y pasar sin penurias
el frío.

Si en el mercado de nostalgia,
tuvieran a la venta,
tu aroma contenido en frasquitos,
me armaría de una dotación infinita,
para no sufrir jamás
por la distancia absurda.

Si en el mercado de nostalgia,
vendieran calcomanías
que imitaran tus caricias,
uf!! tendría yo,
una gigantesca colección
de múltiples tamaños
para tolerar el invierno nuclear.

Si en el mercado de nostalgia
tuvieran los anhelos del futuro,
pediría unos 3 o 4 nietos,
pues ahora que se fueron las abuelas,
convertirme en abuela yo misma,
es la única forma que se me ocurre
para traerlas de vuelta
y matar de golpe sus ausencias.

Ansiedad temporal



12nov2012
La semana pasada pensé que ya era
el Oktoberfest
y esta semana que ya era urgente
alistar la casa para la
mega ofrenda de muertos.

Seguido a eso
se daría la cascada de
festividades decembrinas
para cerrar con el brindis
de año nuevo.

Repasaríamos juntos
los deseos no cumplidos,
al menos en está ocasión,
hice dos de las tres cosas nuevas
que me propuse,
participé en mi 1er triatlón
y aprendí a decir
Hola, tome asiento! en chino.

Llegarían al fin,
los majestuosos Reyes Magos
y nos traerían
todo eso que siempre hemos querido
y hoy nos llenaría de profunda alegría.

Pero el tiempo,
hace lo que se le da la gana,
pasa rápido
cuando está uno envuelto
en el deseo e idilio,
repleto de felicidad
y pasa lento,
como el carajo,
cuando se siente
uno con la tristeza
asfixiante atada
al cuello.

Sólo deseo para mí,
deseo para ti,
que lo que llegue con el tiempo
sea gozo, alegría, ganas de salir
y volver a comerse
a deliciosas mordidas,
el mundo.

Mientras eso llega,
abrazo este momento,
porque un día,
lo que me lleno de alegría,
hoy me estruja el corazón
y saldré de esto
como una persona mejor.

Porque de todo esto,
tú también tendrás lo mejor de ti
y eso será amor que destile
de todo corazón
a tu alrededor.

Un día aprenderé a querer este
dolor-gozo-dolor-gozo-dolor-gozo-gozo,
pero mientras????
Puro té de ajo.

Un abrazo,
a esos queridos corazones,
que están batallando
y que creen que son los únicos en el mundo,
porque así se sienten las tristezas,
infinitas y absurdas,
lo único bueno es que un día
se terminan.

El intento de olvidarnos


Quedan cosas sin hablar
y quedarán
así por siempre,
porque el sabor de la
incertidumbre
es un poco amargo
y grato.

Es una sensación doble
de gozo-dolor,
un agridulce,
que algunos paladares
gustan
saborear.

Es una incertidumbre detenida,
en la orilla de los labios,
en el fulgor de la mirada
furtiva,
en la puntita de los dedos,
en el quiebre de la cintura,
en el suave roce al paso,
en la cadencia del baile,
es una incertidumbre que a ratos
nos sabe a certezas,
que se esfuman con el viento,
que corre entre nosotros,
cuando hacemos el intento de olvidarnos.