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Buscaba amor
y me diste espinas
dolor
y silencios
Fue tan intenso
el encuentro
que me recordó
que estoy viva
con un pinchazo agudo
en medio del pecho
Y en el intento
de salvar
el corazón,
que descubrí
que aun latía,
agoté todas mis fuerzas
A pesar de la fatiga
estoy aquí sacudiéndome
la tierra de las rodillas
y limpiándome
unas cuantas lagrimitas
que se me escaparon
con la impresión
de descubrirme
viva
Hay muchas formas de despertar
y hasta resucitar
pero prefiero las que te dejan sabor a miel sobre la piel
y me diste espinas
dolor
y silencios
Fue tan intenso
el encuentro
que me recordó
que estoy viva
con un pinchazo agudo
en medio del pecho
Y en el intento
de salvar
el corazón,
que descubrí
que aun latía,
agoté todas mis fuerzas
A pesar de la fatiga
estoy aquí sacudiéndome
la tierra de las rodillas
y limpiándome
unas cuantas lagrimitas
que se me escaparon
con la impresión
de descubrirme
viva
Hay muchas formas de despertar
y hasta resucitar
pero prefiero las que te dejan sabor a miel sobre la piel
2 comentarios:
Querida
Dicen que a veces, nos hacen falta esas sacudidas (o pinchazos), para saber que estamos vivas y que aún podemos continuar.
Pero de que duele... duele.
Un abrazo
Marichuy, eso de saber que podemos continuar, me gusta, estoy en la otra etapa, en la de que todo ruede por la barranca.
Pido paz
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